martes, 19 de mayo de 2020

CONFLUENCIA Y CONCERTACIÓN SOCIALCRISTIANA


Grupo de Pensamiento Democristiano Patricio Aylwin

Patricio Aylwin


La   acción política requiere de otras dos virtudes: la virtud de la Justicia y la virtud de la solidaridad, empleando la palabra más usada en nuestros días para referirse al amor cívico, al amor al prójimo, la caridad en el sentido cristiano”.

(Ética y Política”).



CONFLUENCIA Y CONCERTACIÓN SOCIALCRISTIANA

 Román J. Duque Corredor

Ex vicepresidente del Partido Socialcristiano COPEI.


Los momentos históricos definen responsabilidades y oportunidades.  En 1946,  Venezuela iniciaba un camino hacia una democracia más social.  Y sobre el contenido social de la democracia se abrió el debate ideológico: el liberalismo clásico, el marxismo comunista y el socialismo democrático dominaban en ese debate.  La justicia social y la cuestión social eran el fondo del debate.  Para unos era solo producir, para otros repartir y para otros  el bienestar social.   Lo ético y la dignidad de la persona no eran determinantes para las soluciones que ameritaba el momento político postgomecista-postmedinista.   Surgió, entonces,  el pensamiento socialcristiano que sobre el principio de la dignidad de la persona planteó la tésis de la justicia con equidad, que es un planteamiento humanista, que obliga a actuar en política con equilibrio, ponderación, solidaridad y conciliación. La historia testimonia el aporte socialcristiano a la consolidación de la democracia en Venezuela y le reconoce su vigencia durante más de setenta años.  El socialcristianismo estuvo vigente mientras estuvo unido. 

 Hoy Venezuela es una Nación dominada por un pensamiento totalitario, que concentra todo el poder en pocas manos, que atesora la riqueza nacional para dilapidarla,  que subyuga la justicia, que violenta los derechos humanos, restringe las libertades fundamentales y que cambia las reglas del juego democrático representativo y pluralista del Estado de Derecho,  por el de un Estado jerarquizado verticalmente, que pretende dominar la sociedad con un modelo militarista que disimula bajo el cognomento de Estado Popular. Que sustituye las estructuras políticas municipales y estadales democráticos y representativos por estructuras jerarquizadas del viejo modelo del Estado soviético y del Estado comunal cubano. Estado totalitario donde la corrupción ha llegado a niveles de desastre y donde la fuerza armada es el brazo armado del este pensamiento totalitario.  La falta de moral para desconocer la Constitución y la intangibilidad de los derechos humanos caracteriza no solo a los gobernantes, que con desparpajo condenan anticipadamente a los opositores,  sino inclusive a los jueces,  que se convierten en ejecutores de las órdenes gubernamentales, cambiando la balanza y la toga, por el hacha y la máscara del verdugo.  Hoy Venezuela es el país que más presos políticos tiene.   Y donde la pobreza alcanza a sectores de la clase  media y donde las clases populares sobreviven bajo el gregarismo a que los somete la política de subsidios y de subordinación del gobierno.

Frente a este panorama,  ¿qué vigencia  política tiene el socialcristianismo?   Duele decirlo: muy poca.   Pero su doctrina se  mantiene como alternativa para superar la crisis.   Hoy día ideológicamente la  plataforma  ideológica del socialcristianismo y de la  democracia cristiana  se diluye en diferentes partidos y en personalidades independientes y en centros de estudios.   Por otro lado,  la doctrina social de la Iglesia se ha  actualizado  en  los problemas de la globalización,  de la solidaridad internacional, de la  ecología, de los derechos humanos y ha abierto cauces para el entendimiento con los sectores humanistas. El mejor ejemplo lo es la Encíclica “Laudato Si”, que me atrevo a calificar como la nueva Rerum Novarum. Sobre su contenido los socialcristianos y democristianos debemos confluir en una plataforma centrista humanista que le dé vigencia política.

 Francisco, obispo de Roma y Sumo Pontífice del catolicismo, mediante su Encíclica “Laudato Si Sobre el Cuidado de la Casa Común”, del 24 de mayo de 2015, nos urge a los cristianos ante la crisis de un mundo deshumanizado “de avanzar en una valiente revolución cultural” para superar fundamentalmente los problemas del deterioro o "rapidación" de la calidad de vida o de la degradación humana y social.  El Papa Francisco, nos dice que: “Esto supone un gran desafío cultural, espiritual y educativo que implica procesos de regeneración porque los seres humanos pueden sobreponerse de su degradación para buscar caminos nuevos hacia la verdadera libertad; capacidad de reacción que es propia de la dignidad humana". Y que Francisco nos pide que no olvidemos esa dignidad nuestra que nadie tiene derecho a quitarnos. 

Socialcristianos, esa capacidad de regeneración es irrenunciable.  Por lo que debemos examinarnos, primero para confluir alrededor de nuestra doctrina. Segundo, a sincerarnos sobre la debilidad de nuestra presencia y sobre su reestructuración para que el socialcristianismo vuelva a ser un factor determinante en la política nacional. Soy de los que creo que para la confluencia del socialcristianismo se debe pensar en nuevas formas o estructuras de una democracia cristiana unida, como lo ha sido en las universidades.  Buscar caminos nuevos, como dice Francisco, hacia el fortalecimiento y renovación del socialcristianismo, que es nuestra causa común. Comencemos por resolver nuestras disputas circunstanciales.

Francisco con su Encíclica “Laudato Si”, nos invita a los cristianos, religiosos y laicos, políticos y no políticos, a que conformemos una conciencia común sobre esa revolución cultural, ética y social, que nos comprometa a llevar a cabo acciones que procuren presentar unidos una plataforma doctrinaria socialcristiana de la ecología humana de solidaridad y de opción de los pobres para construir un mundo mejor. Mayor responsabilidad en ese compromiso lo tienen los políticos que se dicen socialcristianos y democratacristianos, puesto que la Encíclica “Laudato Si”, representa la base doctrinaria para la reunificación o concertación de los diversos sectores que tienen como fuente de inspiración y de orientación a la doctrina social de la Iglesia y al humanismo cristiano. Sobre ese documento eclesial debería conformarse la unión del socialcristianismo venezolano. Comencemos los socialcristianos de dar ejemplo del amor civil y político, es decir, de convivencia y de unión común con la conformación de una plataforma unitaria que tenga como referencia y compromiso la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco.


  El recuerdo del socialcristiano integral, que fue Arístides Calvani, nos debe orientar para reunificarnos.  Calvani, fue el abanderado de la tolerancia, del diálogo, de la necesaria "civilización" (en todos los sentidos de la palabra) de la lucha política.  Calvani nos decía que el liberalismo pone el énfasis en la libertad que, por sí sola, tiende a generar y profundizar la desigualdad, que, a su vez, produce las condiciones para la tiranía.  El socialismo se adueño de la igualdad, pero, al omitir la libertad, condujo a la opresión totalitaria y transformó a la misma igualdad en una trágica farsa. Para Calvani, la palabra central debería ser la olvidada fraternidad, virtud cristiana por excelencia.  En efecto, La libertad y la igualdad, las dos "hermanas enemigas", como las define Octavio Paz, a través de la fraternidad, se humanizan, se comunican y se reconcilian, evitando que la democracia se pierda en el engaño nihilista del relativismo.

  Socialcristianos, si  en verdad,  creemos que  la  Democracia Cristiana es un movimiento de ideales que postula una visión del hombre, la sociedad y el mundo basada en el Humanismo Cristiano,  cuya base es la fraternidad, la solidaridad y el  dialogo, ¿qué nos impide actuar unidos conforme esos ideales?.  Honremos la memoria de Calvani  practicando entre nosotros la civilización de la palabra que ha de ser moralmente la razón para nuestra confluencia y concertación como humanistas cristianos. No cabe duda, que para honrar este compromiso , ha de llevarse  a cabo un proceso regenerativo de reconstrucción del  tejido directivo y funcional de COPEI, para lo cual el Consejo Superior de la Democracia Cristiana  podrá ser el espacio para esa regeneración, por lo que ha  de mantener su función doctrinaria, de vocero ideológico y  de  medio  de concertación socialcristiana, para lo cual debe cuidar su posición del pensamiento democristiano plural  y no de una parcialidad de una sola de sus expresiones políticas o escisiones. Para coadyuvar con  ese propósito, hemos promovido la creación del Grupo de Pensamiento Democristiano Patricio Aylwin, quien sostuvo que la unidad de la democracia cristiana Salva el cuerpo y el alma del Partido».

Caracas,  19 de febrero de 2020

PATRICIO AYLWIN: Filosofo político


   

GRUPO DE PENSAMIENTO DEMOCRISTIANO PATRICIO AYLWINa

“Ética y Política”. “Humanismo y Tolerancia”

PATRICIO AYLWIN: Filosofo político

A los cuatro (4) años de su muerte



Román J. Duque Corredor [1][2]



                                                                                                                     

 Patricio Aylwin (26.11.1918-19.04.2016)                           Mausoleo de Don Patricio Aylwin



El fallecimiento de los grandes pensadores no es un viaje sin destino sino su renacimiento por la vigencia de su pensamiento y el significado de su memoria. Porque por ser siempre recordados nunca son olvidados.  Y porque el aniversario de su muerte es motivo para destacar su mensaje como legado perenne. Hoy 19 de abril, se cumplen cuatro (4) años de la partida de Don Patricio Aylwin para el descanso eterno de su alma entre los justos. Aniversario propicio para destacar su condicion de filosofo político.  En efecto, la Filosofía es la ciencia que estudia las interrogantes principales que se relacionan con problemas ligados a la existencia, la ética y la moral, la belleza y la estética.  Y en concreto consiste en el conocimiento de la construcción racional y axiológica de una conducta en determinada ciencia o en la sociedad. Asi, como, por ejemplo, la Filosofía del derecho es el estudio de los fundamentos filosóficos del derecho y sus valores como orden normativo e institucional.  Igualmente puede decirse que el estudio de los fundamentos de la politica es la Filosofía politica. Es decir, los fundamentos de la conducta del ser humano en la actividad politica, en los deberes y derechos y en el ejercicio del poder.  Y, modernamente, la Filosofía politica ha devenido en el responder a los conflictos con el diálogo y la cultura de la paz. En este orden de ideas, en el aniversario del tránsito de Don Patricio Aylwin al lugar donde van los justos a la vida eterna, el recuerdo de su conferencia “Ética y Politica” del 23 de octubre 1990, en la Asociación de Ciencias Politicas, entre otras ideas y discursos, lo acreditan como filosofo político. En efecto, en esta disertación sus reflexiones sobre temas como derechos humanos y reconciliacion, crecimiento con equidad, accion politica y ciencia politica, conducta politica y poder, el bien común como fin de la actividad politica, las bases éticas de la accion política y la politica, el poder y el éxito y las limitaciones del poder; lo definen como “un filosofo político”. En esta conferencia, Don Patricio, expuso su pensamiento sobre las grandes áreas de la ontología, la axiología y la antropología, con relación a la politica, que son las importantes áreas de la ciencia de la Filosofía. 

 Respecto de los derechos humanos, su tesis fue el de su vinculo con la reconciliacion, partiendo del criterio de la obligación del Estado de reconocer su responsabilidad a las victimas de las violaciones graves de estos derechos, argumentando, sin embargo, que debían buscarse instrumentos que armonizaran los castigos con el perdon, a través de medios de reconciliacion, los grados de responsabilidades y de la magnitud de los daños causados. Tesis esta que fue reconocida, incluso internacionalmente, como “doctrina Aylwin”, según la cual la Ley de Amnistia no debe impedir investigar los casos de detenidos desaparecidos y otras violaciones a los derechos humanos, y que sólo puede amnistiarse un delito comprobado pero que no represente una violacion grave de esos derechos. Al respecto, en el mismo orden de ideas, debe recordarse su pensamiento del Discurso del Estadio Nacional del 11 de marzo de 1990: Los caminos de reconciliación entre todos los chilenos, sobre las bases del respeto mutuo, el imperio irrestricto de la verdad, la vigencia del derecho y la búsqueda constante de la justicia”.  Por lo que, concluía que un “espíritu fraterno, libertario y optimista” debe “derrumbar los muros que separan a los hombres” y hacer caer “los sistemas opresores”. Por otra parte, sostuvo que el crecimiento económico debía ser reactivación económica con equidad social, de modo que el estímulo de este crecimiento mediante la inversión ha de propiciar el aumento del empleo y el mejoramiento significativamente de las remuneraciones y ha de tener la finalidad de la disminución de la pobreza y la desigualdad social, cambiando el escenario de los millones de pobres para hacer efectivo el tránsito a la recuperación de la democracia. Con relación a la accion politica y la ciencia politica dijo que esta ciencia estudia los fenómenos del acontecer político, mientras que el político es un actor de esos fenómenos. Es decir, en mi criterio no confundir el politólogo con el político, o el político con el politólogo.

 En lo que podría denominarse la metafísica de la Filosofía  politica, y dentro de ella, la ontología politica, Don Patricio Aylwin, al referirse a la conducta politica y el poder dice que es necesario “n aprovechar las experiencias y lecciones de la Ciencia Política para determinar la conducta de un político en funciones de gobierno”, por lo que “lo fundamental es tratar de concordar la conducta política con los valores éticos fundamentales en los cuales se cree y que la sociedad comparte”. Y, ello porque, “La política es, antes que nada, una actividad humana, es una actividad que se ejerce por las personas y como tal está regida por la moral, que regula la conducta humana en cuanto al bien y al mal que cualquier conducta humana entraña”.   Por esta razón, define el bien común como el fin de la actividad politica, por cuanto, “El fin de la actividad de gobierno no puede ser otro que realizar el bien común de la sociedad, generar las condiciones que hagan posible, a los hombres, a las familias y a las asociaciones, el logro de su propia perfección, mejorar la vida humana; que posibiliten el pleno desarrollo de todas las personas”.   De este modo advierte que la finalidad de la politica no es la toma y el ejercicio del poder, porque el poder “es, simplemente, un medio de que dispone la política y el político para cumplir el fin de lograr el bien común, de realizar el bien común.  Y este poder adquiere dos formas de expresión: autoridad y poder propiamente tal Pienso, que lo que particularmente define a Don Patricio Aylwin como filosofo político, es su pensamiento de lo que llama LAS BASES ETICAS DE LA ACCION POLITICA, es decir, de la verdad, la honestidad, la justicia y la solidaridad, puesto que son “las piedras angulares de carácter ético sobre las cuales se construye la acción política”.  Ello debido a que la verdad o trasparencia “es condición sine qua non para una convivencia colectiva pacífica”.   La honestidad, porque “la honradez es otro elemento esencial de la confianza colectiva.  Y la virtud de la justicia y, la virtud de la solidaridad, porque se refieren “al amor cívico, al amor al prójimo, la caridad en el sentido cristiano”.

 Lo expuesto, en recuerdo del aniversario del fallecimiento de Don Patricio Aylwin,  creo que justifica  mi afirmación de que su  muerte no fue  un viaje sin destino sino su renacimiento por la vigencia de su pensamiento, porque la situacion mundial  de emergencia humanitaria por la vida y la salud  y particularmente, en Venezuela, en trance de una transicion hacia la democracia, su filosofía politica,  como se explicó,  es hoy dia fuente  de inspiración para que los cambios políticos y la globalización  no se conviertan en regresiones o involuciones sociales o en nuevas autocracias,  por olvidar que la actividad política  o la economía sin ética, se transforma en un dominio de las personas y de la sociedad en beneficio de unos privilegiados, de explotación social  o de instrumentos de persecucion de  ideologías totalitarias.

Caracas, 19 de abril de 2020



























que tenemos por delante exige el esfuerzo, la entrega, la generosidad de todos.  Esta criatura que está

libertad que estamos reconquistando, tenemos que cuidarla, y la vamos a cuidar en la medida en qu11 n









[1] Coordinador del Grupo de Pensamiento Democristiano Patricio Aylwin, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, Individuo de Numero de la Academia de Ciencias Politicas y Sociales y profesor universitario.
[2]    Según las reglas del chat del Grupo Democristiano los artículos publicados bajo esta Sección no comprometen la responsabilidad del Grupo, sino que corresponde a su autoría.